Por Audrey Mena

La región pacífica constituye, después de la Amazonía, la reserva más grande de recursos naturales del país. Al lado de la diversidad biológica, e íntimamente relacionada con ella, se ubica una gran diversidad cultural representada en los conocimientos y técnicas desarrolladas durante siglos por las comunidades negras que habitan la región. Han sido precisamente las comunidades étnicas las que logrando recoger frutos para su subsistencia y a la vez conservar la base natural. Han desarrollado tradiciones y técnicas armónicas con la naturaleza. Han construido, en el lenguaje de expertos, un modelo de conservación y uso sostenible de la biodiversidad, lo que permite hoy en día al país tener esa reserva natural y cultural en el Pacífico. Sin embargo, el conocimiento tradicional, elemento esencial de la identidad de las comunidades negras, se está erosionando, y en algunos casos perdiendo, por razones internas y externas a las mismas comunidades.

En la actualidad hay un panorama desalentador, la extinción de la diversidad cultural y biológica del Pacífico se debe en gran parte al desconocimiento de esas técnicas y tradiciones centenarias desarrolladas por las comunidades para resguardar el monte. Así mismo han incido las oleadas de colonos que han llegado al andén Pacífico en busca de medios de vida (grupos armados, inversionistas nacionales y extranjeros), que han explotado sus riquezas, desplazando a las comunidades de sus territorios. La realidad del pacífico en la actualidad son los ríos contaminados por la minería, la vegetación deteriorada por la tala de arboles, y la tendencia extractiva de los recursos de la biodiversidad, que ha superado el umbral natural de cambio, generándose patrones de perdida para la sustentabilidad de la región. Pese a esto, las comunidades negras, siguen haciendo resistencia en sus territorios. Para las comunidades étnicas negras, el conocimiento tradicional es la base que transforma el territorio como un espacio espiritual, político, cultural y económico, en donde desarrollan sus relaciones sociales específicas, formas distintas de uso y apropiación de los recursos naturales. El significado del uso colectivo y ancestral del conocimiento tradicional se basa en su principio de autonomía, no como una situación de dominio sobre un recurso producto de sus procesos de apropiación tradicional, sino que implica y requiere la posibilidad de la toma de decisiones sobre lo que les pertenece por naturaleza propia.

Mientras que las comunidades negras pretenden mantener vigentes sus costumbres y tradiciones, algunas prácticas productivas de carácter colectivo, que de generación en generación han utilizado, tienden a desaparecer, como “la mano cambiada, la minga y la bota”, no sólo por “la situación crítica que experimentan las comunidades en la satisfacción de las necesidades básicas como la seguridad alimentaria y la salubridad” sino también, y es una de las razones más importantes, por la “introducción de sistemas productivos no sostenibles, expresados en forma de agroindustria del monocultivo de palma africana, y la proliferación de cultivos de coca y amapola.

Es importante llamar la atención del gobierno nacional frente a este situación, porque lo cierto es que las comunidades negras son actores estratégicos comprometidos con la consolidación del Territorio-Región del Pacífico, como garantía de la vida y cultura. En efecto, cualquier intervención relacionada con los conocimientos tradicionales y de la biodiversidad en los territorios de comunidades negras debe ir orientado desde los lineamientos del uso sostenible, respeto de las prácticas tradicionales, garantía de los procesos de participación, coordinación, concertación, consulta y consentimiento, autonomía y gobierno propio.